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Veterinaria Mariano De Cabo Perez

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Av. Gral. Juan Domingo Perón 6568, B1621 Benavidez, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Cuidado veterinario Cuidados veterinarios
5.6 (14 reseñas)

La atención veterinaria de una mascota es una de las decisiones más importantes para cualquier dueño responsable. En Benavidez, sobre la Avenida General Juan Domingo Perón, se encuentra la Veterinaria Mariano De Cabo Perez, un centro que genera un espectro de opiniones notablemente polarizado. Mientras que algunos clientes han salido satisfechos, un análisis profundo de las experiencias compartidas por otros usuarios revela una serie de preocupaciones significativas que cualquier potencial cliente debería considerar antes de confiarle la salud animal de su compañero.

A primera vista, el consultorio opera con normalidad, ofreciendo servicios que, según se deduce de las interacciones de sus clientes, abarcan desde consultas generales hasta procedimientos más complejos. De hecho, la investigación externa indica que el Dr. Mariano De Cabo Pérez se especializa como cirujano de tejidos blandos y traumatólogo, ofreciendo además servicios de vacunación, desparasitación e incluso visitas a domicilio. Sin embargo, la realidad de la experiencia del cliente parece ser mucho más compleja que una simple lista de servicios.

Una Visión Favorable pero Minoritaria

Es justo reconocer la perspectiva positiva, aunque esta represente una minoría en el conjunto de testimonios disponibles. Un cliente, Jorge Larrosa, calificó su experiencia con la máxima puntuación, destacando tres puntos clave: la calidad de los médicos, los precios económicos y la claridad en la comunicación. Según su testimonio, los profesionales del lugar no solo son competentes, sino que se toman el tiempo para explicar detalladamente los procedimientos y diagnósticos, un factor crucial para la tranquilidad de los dueños. Esta opinión sugiere la existencia de una faceta del negocio que es profesional y asequible, posicionándolo como un veterinario económico y confiable para algunos miembros de la comunidad.

Graves Acusaciones Sobre el Juicio Clínico y la Ética Profesional

En el extremo opuesto, encontramos una serie de críticas severas que cuestionan los pilares fundamentales del servicio. La acusación más alarmante proviene de Antonio Nuñez, quien relata una situación de supuesta negligencia y motivación puramente económica. Según su versión, llevó a su perra gestante a la clínica y se le recomendó una cirugía veterinaria de emergencia para extraerle los cachorros, argumentando un riesgo inminente. Desconfiando del diagnóstico veterinario, el dueño descubrió que el problema real era una simple bajada de azúcar. Su mascota, afirma, se encuentra en perfecto estado sin haber pasado por el quirófano. Este relato pinta un cuadro preocupante, calificando al profesional de "delincuente con título" y sugiriendo que la prioridad del centro es el lucro por encima del bienestar de los animales. Esta experiencia, de ser precisa, pone en tela de juicio la ética del establecimiento, especialmente en situaciones de emergencia veterinaria donde el dueño se encuentra en una posición vulnerable.

Un Servicio de Guardería Bajo Fuego Crítico

Otro de los servicios que parece ofrecer la clínica veterinaria, el de guardería o pensión, es el foco de múltiples quejas detalladas y consistentes entre sí. Dos usuarias, Daniela Valentina Giacobbe y Ximena Costa, narran experiencias casi idénticas y profundamente negativas con el servicio de guardería canina. Ambas reportan haber dejado a sus perros bajo el cuidado de la veterinaria por un período de dos semanas, y en ambos casos, la comida que proveyeron, calculada para 15 días, se agotó en menos de una semana.

Este hecho, según relatan, fue utilizado para presionarlas a comprar alimento directamente en la clínica, a un precio considerablemente más alto. Además, una de ellas menciona que le vendieron el alimento incorrecto y se negaron a cambiarlo. La falta de comunicación es otro punto recurrente: las dueñas tuvieron que insistir repetidamente para recibir noticias de sus mascotas, obteniendo apenas un video tras cinco días de solicitudes. Lo más preocupante es el estado en que regresaron los animales: asustados, con cambios de comportamiento (como miedo a objetos con los que antes jugaban), sarpullidos y vómitos. Estas reseñas sugieren un posible descuido o maltrato en el manejo de los animales alojados, un aspecto crítico para cualquiera que necesite un lugar seguro para dejar a su mascota.

Problemas de Profesionalismo y Atención al Cliente

Más allá de las acusaciones sobre la práctica médica y el cuidado animal, el profesionalismo general del establecimiento también ha sido cuestionado. El caso expuesto por Miguel Angel Otaiza Ramos ilustra una falta de seriedad en la gestión administrativa. Afirma haber confirmado telefónicamente que se aceptaban medios de pago electrónicos, para luego, tras haberse desplazado hasta el lugar con su gato, encontrarse con que solo aceptaban efectivo. Este tipo de inconsistencias genera frustración y desconfianza, llevando al cliente a cuestionar si se trata de una clínica seria o de un comercio improvisado. A esto se suma la percepción de una mala actitud por parte del personal, tanto del veterinario como de la cajera, como mencionó Antonio Nuñez, describiendo la atención como "de cuarta".

Un Balance de Riesgos y Beneficios

Evaluar la Veterinaria Mariano De Cabo Perez presenta un desafío. Por un lado, existe un testimonio que la avala como una opción económica y con buenos profesionales que explican bien las cosas. Esta podría ser una experiencia válida para consultas de rutina o dueños que buscan un servicio accesible. Sin embargo, es imposible ignorar el peso y la gravedad de las múltiples críticas negativas.

Las acusaciones no son triviales; apuntan a fallos en áreas críticas del cuidado de mascotas: diagnósticos potencialmente incorrectos y motivados por el dinero, un servicio de guardería que ha dejado a animales en mal estado físico y emocional, y una falta general de profesionalismo y transparencia en el trato con el cliente. Las experiencias negativas son detalladas, consistentes entre diferentes usuarios y abarcan distintos servicios, lo que sugiere un patrón de problemas en lugar de incidentes aislados. Para un dueño que busca la mejor atención veterinaria, la decisión de acudir a este centro implica sopesar un posible beneficio económico contra un riesgo considerable en cuanto a la calidad del servicio y, lo que es más importante, la seguridad y el bienestar de su mascota.

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