VETERINARIA Los Andes
AtrásLa veterinaria Los Andes, situada en la calle Teniente General Julio Argentino Roca en Hurlingham, es un establecimiento que genera opiniones profundamente divididas entre los dueños de mascotas. Liderada por el veterinario Carlos, esta clínica ha forjado una reputación dual: por un lado, es venerada por una clientela leal y de larga data; por otro, es objeto de críticas severas y detalladas que cuestionan sus prácticas y su trato.
Una Base de Clientes Fieles
El pilar fundamental de la reputación positiva de Los Andes es la confianza que muchos clientes depositan en el Dr. Carlos, a quien describen como un "excelente profesional". Varios testimonios destacan su trayectoria atendiendo a sus mascotas "desde siempre" o "hace muchos años", lo que sugiere un consultorio con una larga historia en la comunidad. Estos clientes le atribuyen una notable capacidad para el diagnóstico veterinario, afirmando que "nunca erró" y que ha logrado "recuperaciones increíbles".
Entre los casos de éxito mencionados se encuentra la recuperación de una perra que padecía cistitis, un testimonio que agradece la paciencia y la claridad del profesional para explicar el tratamiento. Asimismo, se menciona una cirugía veterinaria de castración realizada de manera "impecable". Este grupo de usuarios no duda en recomendar sus servicios al 100%, valorando la experiencia y el conocimiento que, según ellos, garantizan la salud de las mascotas.
Críticas Severas y Puntos de Conflicto
En el extremo opuesto, existen experiencias profundamente negativas que pintan un panorama muy diferente. Una de las acusaciones más graves proviene de una clienta que califica al profesional como un "pésimo veterinario". Relata un episodio específico en el que solicitó la vacunación de mascotas (la triple felina) para su gato de un año y medio, mientras tenía otra gata enferma en casa. Según su versión, el veterinario acudió a su domicilio "a las corridas", no le advirtió adecuadamente sobre los riesgos de contagio y le restó importancia, lo que resultó en que el gato vacunado se contagiara gravemente y desarrollara asma felina crónica como secuela.
Esta misma clienta alega que el interés del veterinario era puramente económico y que no demostró interés real por el bienestar animal. Añade otra crítica sobre un consejo para tratar el calicivirus en otra de sus gatas, para el cual el profesional habría recomendado "gotitas de agua oxigenada en la lengua", un método que, según la clienta, fue desmentido por otros profesionales, quienes le indicaron que dicha enfermedad no tiene cura. Estas acusaciones sobre enfermedades felinas específicas plantean serias dudas sobre los protocolos y el asesoramiento proporcionado.
Otro testimonio negativo menciona un "muy mal caracter" por parte del veterinario y la negativa a atender a una perra para una segunda opinión veterinaria, una práctica común y necesaria en la atención veterinaria. Esta percepción de un trato poco amable se suma a las preocupaciones sobre la calidad del servicio.
Análisis de los Servicios y Operatividad
Basado en las experiencias compartidas, la clínica veterinaria ofrece servicios de consulta general, vacunación y cirugías menores. Sin embargo, uno de los aspectos más limitantes y objetivos del establecimiento es su horario de atención. La clínica opera únicamente de lunes a viernes de 16:30 a 19:00 horas y los sábados de 9:00 a 12:00. Este horario tan reducido, de solo dos horas y media por la tarde entre semana, representa una barrera significativa para la mayoría de los dueños de mascotas que tienen horarios laborales convencionales.
Además, esta limitada disponibilidad horaria implica que el centro no está preparado para gestionar urgencias veterinarias, un factor crucial para cualquier dueño de un animal. No hay indicación de que se ofrezca un servicio de emergencia fuera de este estricto horario, lo que obliga a los clientes a buscar alternativas en situaciones críticas.
Una Elección Condicionada
Veterinaria Los Andes se presenta como un consultorio de dos caras. Por un lado, cuenta con el respaldo de clientes que han construido una relación de confianza a lo largo de los años, valorando la experiencia y los resultados positivos en los tratamientos. Para ellos, el Dr. Carlos es un profesional de cabecera indiscutible.
Por otro lado, las críticas negativas son específicas, graves y detalladas, abarcando desde la ética profesional y la priorización del dinero sobre la salud del paciente, hasta la calidad del trato personal y la validez de sus recomendaciones médicas. Los potenciales clientes deben sopesar cuidadosamente estos testimonios tan dispares. La decisión de acudir a esta veterinaria dependerá de si se prioriza la experiencia y la recomendación de clientes antiguos o si las preocupaciones sobre el criterio profesional, el trato y, sobre todo, la escasa disponibilidad horaria, son factores determinantes.